De los talleres de Nottingham a los cafés de París: la historia del bulldog francés
Nació como un bulldog en miniatura en Inglaterra, se hizo parisino en el siglo XIX y hoy es una de las razas más populares del mundo.

Aunque lleva a Francia en el nombre, el bulldog francés empezó su historia en Inglaterra. Cuando en 1835 se prohibieron las peleas con animales, los criadores ingleses comenzaron a buscar bulldogs más chicos y tranquilos, pensados para la compañía y no para la arena.
Un perro de obreros
A mediados del siglo XIX, esos "toy bulldogs" se volvieron muy populares entre los encajeros de Nottingham, que además los valoraban por su habilidad para cazar ratas en los talleres. Con la Revolución Industrial, muchos de esos artesanos emigraron a Francia buscando trabajo y se llevaron a sus perros con ellos.
La conquista de París
En Francia, los pequeños bulldogs se cruzaron con perros locales y fueron tomando la forma que hoy conocemos: cabeza cuadrada, cuerpo compacto y las inconfundibles orejas de murciélago. Primero los adoptaron los trabajadores y comerciantes de París; después, artistas, cafés y salones de la alta sociedad.
Los estadounidenses fueron quienes defendieron y fijaron las famosas orejas "de murciélago" como rasgo de la raza.
Reconocimiento y fama mundial
A fines del siglo XIX la raza ya tenía nombre propio, bouledogue français, y en 1898 fue reconocida tanto en Francia como por el American Kennel Club. Hoy el "frenchie" es una de las razas más registradas del mundo y en 2022 llegó a ser la más popular de Estados Unidos.
En la galería, un breve video repasa los orígenes de la raza.